Empiezo a preguntarme qué está bien, qué no, entonces encuentro muchas cosas establecidas que no me convencen. Camino por la calle y la gente camina toda junta. Freno y pienso "voy a mi ritmo, voy donde yo quiero".
Es una cuestión de elección. Todo está establecido parece. Pero está en uno en elegir cómo vivir.
Algunos se preocupan demasiado pero porque piensan que realmente estan mal. ¿Y tan malo es lo que te pasa? Estamos acostumbrados, parece, a tener que sentirnos mal.
Qué locuras las mías...pero son ciertas y sinceras. Exageramos
26/9/13
27/7/13
26/7/13
No tengo ganas
No tengo ganas de:
- estudiar
- pensar en mi futuro
- leer
- salir
- esforzarme
- levantarme
- bañarme
eyaculación universal
24/7/13
21/7/13
Voy viajando
¿Por qué buscar con palabras si es así?
Las hojas hicieron círculos en el viento antes de caer en la vereda. Sentí volar junto a ella como una manta de abrazos.
La triste melancolía de la soledad atacando en forma de caminar arrastrado.
Recuerdos de yemas viajeras y colores de jóvenes marcadores.
Me voy en un soplido, me mimetizo con el vidrio. Suelo pisado, ruta recorrida.
Voy viajando.
Las hojas hicieron círculos en el viento antes de caer en la vereda. Sentí volar junto a ella como una manta de abrazos.
La triste melancolía de la soledad atacando en forma de caminar arrastrado.
Recuerdos de yemas viajeras y colores de jóvenes marcadores.
Me voy en un soplido, me mimetizo con el vidrio. Suelo pisado, ruta recorrida.
Voy viajando.
10/7/13
Defectos
Qué hubiese pasado si contestaba esto en una entrevista de trabajo?
- Tengo miedo a la muerte
- Tengo muchos proyectos y no cumplo ninguno
- Muchas veces me siento solo
- No me baño todos los días
- Suelo dormir en jeans
- Tengo solo 1 camisa que es con la que vine. En mi cotidianidad me visto siempre con lo mismo
- Me gusta el físico femenino aunque no me gusta cosificar a la mujer.
- Ante la duda, corro...o me quedo paralizado.
- Me enferma la gente que trabaja en Recursos Humanos, me parecen todos unos esclavos.
- Hoy no me bañé antes de venir, ni lo hice ayer.
- Tengo miedo a la muerte
- Tengo muchos proyectos y no cumplo ninguno
- Muchas veces me siento solo
- No me baño todos los días
- Suelo dormir en jeans
- Tengo solo 1 camisa que es con la que vine. En mi cotidianidad me visto siempre con lo mismo
- Me gusta el físico femenino aunque no me gusta cosificar a la mujer.
- Ante la duda, corro...o me quedo paralizado.
- Me enferma la gente que trabaja en Recursos Humanos, me parecen todos unos esclavos.
- Hoy no me bañé antes de venir, ni lo hice ayer.
9/6/13
26/5/13
24/5/13
15/5/13
En el preciso momento que decidí fluir frente a la estética de las cosas descubrí la libertad.
Fue aquel momento en que creí que caminaba al horizonte, aquel ocaso, aquella ráfaga que entró por mi ventana. También fue aquella vez que me enamoré, esa vez que me senté a ver el mar.
Es siempre cuando no racionalizo, cuando dejo que las cosas se acomoden como engranajes del alma.
¿Por qué no ver todo como a un paisaje? Simple.
Este texto debería ser así, no más. Como la paz
Fue aquel momento en que creí que caminaba al horizonte, aquel ocaso, aquella ráfaga que entró por mi ventana. También fue aquella vez que me enamoré, esa vez que me senté a ver el mar.
Es siempre cuando no racionalizo, cuando dejo que las cosas se acomoden como engranajes del alma.
¿Por qué no ver todo como a un paisaje? Simple.
Este texto debería ser así, no más. Como la paz
Martha
Seré quien abra la puerta
a donde tu libertad salga.
A tu paso sigiloso
mi gratitud en calma.
Tortuga de afecto
arenas del tiempo.
Siempre llevándome al Edén,
tierra de la niñez.
Pequeña caminante, gran aventurera.
Fuerza humilde, frágil mirada.
Te presto mis sentidos
a cambio de tu presencia.
Llévame a tu ritmo,
a los lugares de mi anhelo.
a donde tu libertad salga.
A tu paso sigiloso
mi gratitud en calma.
Tortuga de afecto
arenas del tiempo.
Siempre llevándome al Edén,
tierra de la niñez.
Pequeña caminante, gran aventurera.
Fuerza humilde, frágil mirada.
Te presto mis sentidos
a cambio de tu presencia.
Llévame a tu ritmo,
a los lugares de mi anhelo.
14/5/13
Sentado espero que vengas,
mientras me muestro en pureza.
Te hablo y no salgo,
mirame y sabrás de qué hablo.
Siempre hay luz encerrado.
Allí estaré mirando tus ojos
que pidan trascender en amor.
Cuando estes cansada seré tu almohada,
cuando estes mojada seré un abrazo.
No pidas ayuda
potenciaré tu interna pasión.
mientras me muestro en pureza.
Te hablo y no salgo,
mirame y sabrás de qué hablo.
Siempre hay luz encerrado.
Allí estaré mirando tus ojos
que pidan trascender en amor.
Cuando estes cansada seré tu almohada,
cuando estes mojada seré un abrazo.
No pidas ayuda
potenciaré tu interna pasión.
10/5/13
Era de esas tardes en la que el tiempo no pasaba más, encerrado veía como desaprovechaba mi vida. El tiempo rotaba y nada surgía. Solo ese presente vacío.
Todavía no había hecho la línea correspondiente a esa semana en la pared del cuarto, cuando escuché pasos. Zapatos seguramente lustrados, un hombre gordo por el sonido del peso que ejercía, con un llavero muy cargado. Sisi, estaba acompañado de dos o tres hombres más.
Abrieron la puerta y me paré de inmediato de la vieja cama oxidada, lo que hizo que se escucharan golpear los resortes unos con otros.
-Dale, Castelli, te llegó el día. Agarrá tus cosas y largate de acá.
Atónito tartamudeé -Ya? hoy?
-Sí, flaco. Rápido. Se terminó tu tiempo acá dentro y nadie quiere que te quedes, ya hay poco lugar en este basurero.
Me agarró mucha ansiedad, tomé mi bolsa, mi sobretodo que parecía más una frazada y salí de mi cuarto. Entré al gran pasillo. Ovaciones y aplausos nacieron de todos los cuartos, como si fuera un actor al final de su gran obra. Reconozco que algunas lágrimas salieron de mí.
-Chau, muchachos. Nos vemos afuera- fueron mis últimas palabras adentro.
-Esperáme- dijo Carlitos.
-Esperános- corrigió Rugado.
Algunos jóvenes entraban y yo ya un viejo había terminado mi condena. Cuarenta y ocho años por motivos que prefiero nunca mencionarlos.
Firmé unos cuántos papeles y crucé el gran portón el que podía llegar a ver desde mi pequeño cuartito. Ahí estaba, solo frente a la inmensidad del mundo. Nada había afuera para, ni familia ni amigos. De mis verdaderos amigos me separaba el gran portón.
Ahora no sabía para donde ir. Me sentía como un pez en el Atlántico. Pensé en visitar mi antiguo barrio pero me traía malos recuerdos, ni siquiera volver a mi ciudad quería.
Saqué la libreta que escribí los últimos treinta y dos años y la lancé con todas mis fuerzas por arriba de uno de los paredones de la prisión.
Empecé a caminar sin preocupaciones creyendo que me dirigía hacia el mar. Ahí conocí realmente lo que es la libertad.
8/5/13
29/4/13
27/4/13
Acostado boca arriba veía las infinitas estrellas del cielo. El pasto, mi colchón, tenía rocío. El viento era fresco y esa noche solo se escuchaban grillos.
Al costado mío apareció un silencioso ser. El "hombre de la tierra" lo llamé en su momento. Era un aborigen que me señalaba un lugar. Confundido giré mi cabeza y vi una montaña. Una montaña que difícilmente se veía su cima.
Lo supe, tenía que escalarla.
Escapé de problemas y ahora busco algo que no sé qué es. Me siento solo.
El suelo estaba frío, en la oscuridad total tanteaba dónde estaba. Algún pie, mano, torso me rozaban. Era lindo sentir suaves las pieles de estas almas. Mi cabeza se bajó al escuchar alguien llorar, inconscientemente mis oídos y mi corazón me llevaron a él. Su cuerpo estaba caído, como una rama torcida de un árbol.
Mi instinto felino me llevó a acariciarlo. ¿Cómo aliviar el dolor de una persona sin hablar? Esa fue mi reacción. -No llores, todo está bien.
No podía curarlo, simplemente no podía....otra vez. Pero iba a probar algo nuevo, junté brazos y las llevé a su cuerpo. -Acaricienlo, por favor. Sanen su dolor.
Fui en busca de más gente. Sentí que todos necesitaban algo. Todos.... yo también
Me encerré en mí....¿Qué pasa? Estoy solo. Quiero alguien que me contenga, necesito sentirme seguro en alguien. No puedo con el dolor de todo, soy yo.
-No estás solo en tu dolor- me dijo una voz
-A veces no puedo sanar el dolor de los demás-
-Hay personas que no se dejan ayudar
-Y qué hago, Gra?
-No queda otra que mantenerse al margen.
Al costado mío apareció un silencioso ser. El "hombre de la tierra" lo llamé en su momento. Era un aborigen que me señalaba un lugar. Confundido giré mi cabeza y vi una montaña. Una montaña que difícilmente se veía su cima.
Lo supe, tenía que escalarla.
Escapé de problemas y ahora busco algo que no sé qué es. Me siento solo.
El suelo estaba frío, en la oscuridad total tanteaba dónde estaba. Algún pie, mano, torso me rozaban. Era lindo sentir suaves las pieles de estas almas. Mi cabeza se bajó al escuchar alguien llorar, inconscientemente mis oídos y mi corazón me llevaron a él. Su cuerpo estaba caído, como una rama torcida de un árbol.
Mi instinto felino me llevó a acariciarlo. ¿Cómo aliviar el dolor de una persona sin hablar? Esa fue mi reacción. -No llores, todo está bien.
No podía curarlo, simplemente no podía....otra vez. Pero iba a probar algo nuevo, junté brazos y las llevé a su cuerpo. -Acaricienlo, por favor. Sanen su dolor.
Fui en busca de más gente. Sentí que todos necesitaban algo. Todos.... yo también
Me encerré en mí....¿Qué pasa? Estoy solo. Quiero alguien que me contenga, necesito sentirme seguro en alguien. No puedo con el dolor de todo, soy yo.
-No estás solo en tu dolor- me dijo una voz
-A veces no puedo sanar el dolor de los demás-
-Hay personas que no se dejan ayudar
-Y qué hago, Gra?
-No queda otra que mantenerse al margen.
21/4/13
En el puente Pueyrredón
El colectivo se adentró en el gran puente Pueyrredón. El ocaso de las 18.55 presente con su tranquilidad sonaba con los ejercicios rítmicos de la clase recién cursada. Pensaba en llegar a casa y componer una obra maestra. Pero ese día mi imaginación atravesó la línea entro lo real y mi cabeza.
De sus costados le crecieron alas,
de su espalda un motor silencioso.
La ventana se abrió
y el paisaje entró.
El sol reposaba en naranjas y violetas.
Cada uno volvía a su casa.
Allí vamos, cielo bonito.
Allí va mi inspiración.
Nacieron las melodías de mi alma
como las flores en septiembre.
El colchón está en las nubes
y las sábanas en el extenso celeste.
¿Qué más quiero en este momento?
El universo soy yo
y me entrego un abrazo.
La nave regresó al final del puente y volvió a convertirse en el viejo colectivo. Ya había perdido la inspiración pero conservaba la pasión.
25/3/13
Una mañana común
Sonámbulo en el amanecer, me balanceaba por la calle en el intento de llegar al trabajo. Hoy los guardianes de los edificios estaban como de costumbre limpiando mi camino. Fueron esas primeras gotas de una lluvia precoz las que me despertaron, un pequeño rocío que hacía contacto con mi labios.
Hoy noté que eran demasiados los guardapolvos transeúntes los que se dirigían al colegio. Parecía una pequeña cadena lo que estaba viendo: los colectivos dejaban atrás corredores profesionales enojados por no llegar a tiempo , los mismos llevaban a sus hijos como si fueran almohadas y los niños arrastraban sus mochilas al compás del parpadeo de sus ojos.
Mis pasos iban siguiendo la música que prendía de mis oídos, seres apasionados que me hacían sentir pequeño frente a ellos.
Las lluvias se estiraban y se ensanchaban, se apuraban y se chocaban. Los toldos y balcones me servían de refugio por algunos mili-segundos. Me alegraba saber que gracias a la lluvia el trabajo de hoy sería más liviano.
Hoy me sentía más cansado que de costumbre, los hombros me pesaban. Los vidrios de los edificios y locales me mostraban cuán rota estaba mi mochila.
Pensaba en por qué había elegido esas zapatillas incómodas hoy. Tendría las medias mojadas toda la mañana.
Iba atento a no pisar ningún charco como también a dónde soplaba el viento, pues si deducía de dónde venía, elegiría la vereda que más me resguardase de la lluvia.
Hoy noté que eran demasiados los guardapolvos transeúntes los que se dirigían al colegio. Parecía una pequeña cadena lo que estaba viendo: los colectivos dejaban atrás corredores profesionales enojados por no llegar a tiempo , los mismos llevaban a sus hijos como si fueran almohadas y los niños arrastraban sus mochilas al compás del parpadeo de sus ojos.
Mis pasos iban siguiendo la música que prendía de mis oídos, seres apasionados que me hacían sentir pequeño frente a ellos.
Las lluvias se estiraban y se ensanchaban, se apuraban y se chocaban. Los toldos y balcones me servían de refugio por algunos mili-segundos. Me alegraba saber que gracias a la lluvia el trabajo de hoy sería más liviano.
Hoy me sentía más cansado que de costumbre, los hombros me pesaban. Los vidrios de los edificios y locales me mostraban cuán rota estaba mi mochila.
Pensaba en por qué había elegido esas zapatillas incómodas hoy. Tendría las medias mojadas toda la mañana.
Iba atento a no pisar ningún charco como también a dónde soplaba el viento, pues si deducía de dónde venía, elegiría la vereda que más me resguardase de la lluvia.
14/3/13
¿Qué somos?
Un estado, un conjunto, una etapa.
Desvelos, pensamientos, olores.
Mi niñez renacida, mi sensibilidad.
Tu cariño y ternura
Todo tiende a deslizarse con infinito deseo.
No encuentro ternezas
como tampoco esa palabra que lo defina.
La confianza recíproca,nuestra sinceridad.
Acogedores nos enlazamos
en inquietudes y confesiones.
Somos una oda y una canción.
Somos escasos frente al futuro.
...
Somos un refugio.
9/3/13
3/3/13
... y pregúntale a mi almohada,
testigo de los besos que eran para vos,
cuánto te extraño.
Cuando las sábanas me envolvieron,
sólo pensé en tus caricias.
También pensé en tus ojos,
más allá de un rostro.
Sólo han pasado un par de horas
desde que nos vimos.
Ya te extraño.
Huelo perfume de pelo,
siento tus labios mojados,
Escucho la música ambientadora
de ese escena romántica.
Hoy me olvidé del tiempo.
Siento tu presencia.
testigo de los besos que eran para vos,
cuánto te extraño.
Cuando las sábanas me envolvieron,
sólo pensé en tus caricias.
También pensé en tus ojos,
más allá de un rostro.
Sólo han pasado un par de horas
desde que nos vimos.
Ya te extraño.
Huelo perfume de pelo,
siento tus labios mojados,
Escucho la música ambientadora
de ese escena romántica.
Hoy me olvidé del tiempo.
Siento tu presencia.
22/2/13
SON: "Daddy, may I ask you a question?"
DAD: "Yeah sure, what is it?"
SON: "Daddy, how much do you make an hour?"
DAD: "That's none of your business. Why do you ask such a thing?"
SON: "I just want to know. Please tell me, how much do you make an hour?"
DAD: "If you must know, I make $100 an hour."
SON: "Oh! (With his head down).
SON: "Daddy, may I please borrow $50?"
The father was furious.
DAD: "If the only reason you asked that is so you can borrow some money to buy a silly toy or some other nonsense, then you march yourself straight to your room and go to bed. Think about why you are being so selfish. I work hard everyday for such this childish behavior."
The little boy quietly went to his room and shut the door.
The man sat down and started to get even angrier about the little boy's questions. How dare he ask such questions only to get some money?
After about an hour or so, the man had calmed down, and started to think:
Maybe there was something he really needed to buy with that $ 50 and he really didn't ask for money very often. The man went to the door of the little boy's room and opened the door.
DAD: "Are you asleep, son?"
SON: "No daddy, I'm awake".
DAD: "I've been thinking, maybe I was too hard on you earlier. It's been a long day and I took out my aggravation on you. Here's the $50 you asked for."
The little boy sat straight up, smiling.
SON: "Oh, thank you daddy!"
Then, reaching under his pillow he pulled out some crumpled up bills. The man saw that the boy already had money, started to get angry again. The little boy slowly counted out his money, and then looked up at his father.
DAD: "Why do you want more money if you already have some?"
SON: "Because I didn't have enough, but now I do.
"Daddy, I have $100 now. Can I buy an hour of your time? Please come home early tomorrow. I would like to have dinner with you."
The father was crushed. He put his arms around his little son, and he begged for his forgiveness. It's just a short reminder to all of you working so hard in life. We should not let time slip through our fingers without having spent some time with those who really matter to us, those close to our hearts. Do remember to share that $100 worth of your time with someone you love? If we die tomorrow, the company that we are working for could easily replace us in a matter of days. But the family and friends we leave behind will feel the loss for the rest of their lives. And come to think of it, we pour ourselves more into work than to our family.
DAD: "Yeah sure, what is it?"
SON: "Daddy, how much do you make an hour?"
DAD: "That's none of your business. Why do you ask such a thing?"
SON: "I just want to know. Please tell me, how much do you make an hour?"
DAD: "If you must know, I make $100 an hour."
SON: "Oh! (With his head down).
SON: "Daddy, may I please borrow $50?"
The father was furious.
DAD: "If the only reason you asked that is so you can borrow some money to buy a silly toy or some other nonsense, then you march yourself straight to your room and go to bed. Think about why you are being so selfish. I work hard everyday for such this childish behavior."
The little boy quietly went to his room and shut the door.
The man sat down and started to get even angrier about the little boy's questions. How dare he ask such questions only to get some money?
After about an hour or so, the man had calmed down, and started to think:
Maybe there was something he really needed to buy with that $ 50 and he really didn't ask for money very often. The man went to the door of the little boy's room and opened the door.
DAD: "Are you asleep, son?"
SON: "No daddy, I'm awake".
DAD: "I've been thinking, maybe I was too hard on you earlier. It's been a long day and I took out my aggravation on you. Here's the $50 you asked for."
The little boy sat straight up, smiling.
SON: "Oh, thank you daddy!"
Then, reaching under his pillow he pulled out some crumpled up bills. The man saw that the boy already had money, started to get angry again. The little boy slowly counted out his money, and then looked up at his father.
DAD: "Why do you want more money if you already have some?"
SON: "Because I didn't have enough, but now I do.
"Daddy, I have $100 now. Can I buy an hour of your time? Please come home early tomorrow. I would like to have dinner with you."
The father was crushed. He put his arms around his little son, and he begged for his forgiveness. It's just a short reminder to all of you working so hard in life. We should not let time slip through our fingers without having spent some time with those who really matter to us, those close to our hearts. Do remember to share that $100 worth of your time with someone you love? If we die tomorrow, the company that we are working for could easily replace us in a matter of days. But the family and friends we leave behind will feel the loss for the rest of their lives. And come to think of it, we pour ourselves more into work than to our family.
3/2/13
Naufrago en el tiempo
Camino por estas fisuradas y oscuras calles. Mis manos congeladas como piedras en la costa de un acantilado. El humo guardado y el aliento perdido, perdido por un amor no encontrado que pesa aunque intente negar mi soledad.
La luna es testigo, su presencia acompaña esta alma que vaga sin rumbo fijo.
Recuerdo a esos tres fareros en el faro del fin del mundo divisando horizonte. Aquel colombiano a la deriva en una balsa, sin comer ni beber.
¿Cuándo mi historia?
Locomotora de angustias,
apresurada como el verano.
Fruta madura pides silencio.
Muerte cercana, vida recien nacida.
Tras la sombra de reloj titilan proyectos.
Sesenta golpes marcan uno.
Ínfimos en la extensión de los años.
Ramos, ramas y remos
se desquebrajan en mi frente.
La luna es testigo, su presencia acompaña esta alma que vaga sin rumbo fijo.
Recuerdo a esos tres fareros en el faro del fin del mundo divisando horizonte. Aquel colombiano a la deriva en una balsa, sin comer ni beber.
¿Cuándo mi historia?
Locomotora de angustias,
apresurada como el verano.
Fruta madura pides silencio.
Muerte cercana, vida recien nacida.
Tras la sombra de reloj titilan proyectos.
Sesenta golpes marcan uno.
Ínfimos en la extensión de los años.
Ramos, ramas y remos
se desquebrajan en mi frente.
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