26/5/13
24/5/13
15/5/13
En el preciso momento que decidí fluir frente a la estética de las cosas descubrí la libertad.
Fue aquel momento en que creí que caminaba al horizonte, aquel ocaso, aquella ráfaga que entró por mi ventana. También fue aquella vez que me enamoré, esa vez que me senté a ver el mar.
Es siempre cuando no racionalizo, cuando dejo que las cosas se acomoden como engranajes del alma.
¿Por qué no ver todo como a un paisaje? Simple.
Este texto debería ser así, no más. Como la paz
Fue aquel momento en que creí que caminaba al horizonte, aquel ocaso, aquella ráfaga que entró por mi ventana. También fue aquella vez que me enamoré, esa vez que me senté a ver el mar.
Es siempre cuando no racionalizo, cuando dejo que las cosas se acomoden como engranajes del alma.
¿Por qué no ver todo como a un paisaje? Simple.
Este texto debería ser así, no más. Como la paz
Martha
Seré quien abra la puerta
a donde tu libertad salga.
A tu paso sigiloso
mi gratitud en calma.
Tortuga de afecto
arenas del tiempo.
Siempre llevándome al Edén,
tierra de la niñez.
Pequeña caminante, gran aventurera.
Fuerza humilde, frágil mirada.
Te presto mis sentidos
a cambio de tu presencia.
Llévame a tu ritmo,
a los lugares de mi anhelo.
a donde tu libertad salga.
A tu paso sigiloso
mi gratitud en calma.
Tortuga de afecto
arenas del tiempo.
Siempre llevándome al Edén,
tierra de la niñez.
Pequeña caminante, gran aventurera.
Fuerza humilde, frágil mirada.
Te presto mis sentidos
a cambio de tu presencia.
Llévame a tu ritmo,
a los lugares de mi anhelo.
14/5/13
Sentado espero que vengas,
mientras me muestro en pureza.
Te hablo y no salgo,
mirame y sabrás de qué hablo.
Siempre hay luz encerrado.
Allí estaré mirando tus ojos
que pidan trascender en amor.
Cuando estes cansada seré tu almohada,
cuando estes mojada seré un abrazo.
No pidas ayuda
potenciaré tu interna pasión.
mientras me muestro en pureza.
Te hablo y no salgo,
mirame y sabrás de qué hablo.
Siempre hay luz encerrado.
Allí estaré mirando tus ojos
que pidan trascender en amor.
Cuando estes cansada seré tu almohada,
cuando estes mojada seré un abrazo.
No pidas ayuda
potenciaré tu interna pasión.
10/5/13
Era de esas tardes en la que el tiempo no pasaba más, encerrado veía como desaprovechaba mi vida. El tiempo rotaba y nada surgía. Solo ese presente vacío.
Todavía no había hecho la línea correspondiente a esa semana en la pared del cuarto, cuando escuché pasos. Zapatos seguramente lustrados, un hombre gordo por el sonido del peso que ejercía, con un llavero muy cargado. Sisi, estaba acompañado de dos o tres hombres más.
Abrieron la puerta y me paré de inmediato de la vieja cama oxidada, lo que hizo que se escucharan golpear los resortes unos con otros.
-Dale, Castelli, te llegó el día. Agarrá tus cosas y largate de acá.
Atónito tartamudeé -Ya? hoy?
-Sí, flaco. Rápido. Se terminó tu tiempo acá dentro y nadie quiere que te quedes, ya hay poco lugar en este basurero.
Me agarró mucha ansiedad, tomé mi bolsa, mi sobretodo que parecía más una frazada y salí de mi cuarto. Entré al gran pasillo. Ovaciones y aplausos nacieron de todos los cuartos, como si fuera un actor al final de su gran obra. Reconozco que algunas lágrimas salieron de mí.
-Chau, muchachos. Nos vemos afuera- fueron mis últimas palabras adentro.
-Esperáme- dijo Carlitos.
-Esperános- corrigió Rugado.
Algunos jóvenes entraban y yo ya un viejo había terminado mi condena. Cuarenta y ocho años por motivos que prefiero nunca mencionarlos.
Firmé unos cuántos papeles y crucé el gran portón el que podía llegar a ver desde mi pequeño cuartito. Ahí estaba, solo frente a la inmensidad del mundo. Nada había afuera para, ni familia ni amigos. De mis verdaderos amigos me separaba el gran portón.
Ahora no sabía para donde ir. Me sentía como un pez en el Atlántico. Pensé en visitar mi antiguo barrio pero me traía malos recuerdos, ni siquiera volver a mi ciudad quería.
Saqué la libreta que escribí los últimos treinta y dos años y la lancé con todas mis fuerzas por arriba de uno de los paredones de la prisión.
Empecé a caminar sin preocupaciones creyendo que me dirigía hacia el mar. Ahí conocí realmente lo que es la libertad.
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