5/12/12

Cuando las olas rompan,
cuando el sol se ponga
estaré sentado en paz.

Las horas pasaran y el cielo abierto
pintará miles de puntos perdidos.
Elegiré una estrella que no recordaré jamás.

Ahí está ella, golosa de pecas.
No es mía, ni de nade.
Vieja y nueva luna llena.

Me vigila desde su lugar,
o más bien me acompaña.
No le temo a esta inmensidad,
solo a la soledad.






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