Caminando por la montaña me encontraba, lejos de donde me crie. Podría llegar unicamente al punto cúlmine de ella o podría alcanzar a tocar alguna nube.
Aunque la presión debilite las ganas de seguir adelante, las ganas de escapar empujan.
No hay un camino marcado que seguir, cuestion de improvisacion y un poco de ayuda natural.
La compañia de un sabio hombre que medita a kilometros de distancia (aunque parezcan segundos).
La mochila la deje antes de empezar.
No hay que estar preparado para bajar, retorno de allí no hay.
No hay comentarios:
Publicar un comentario